Alternativas sostenibles para sembrar sin destruir el suelo

Desde tiempos ancestrales, la sabana ha sido testigo de la práctica de tumbar y descapotar la tierra para sembrar productos de la canasta familiar. Sin embargo, la costumbre de quemar los residuos secos para «fortalecer» el crecimiento de las plantas es un error que se ha transmitido de generación en generación. Aunque la ceniza aporta algunos nutrientes, el fuego destruye los microorganismos esenciales que mantienen la fertilidad del suelo, haciendo que con el tiempo la tierra se vuelva árida y poco productiva.
Cuando dejamos que la maleza cortada y las hojas se descompongan naturalmente, se convierten en un abono rico en nutrientes, creando un suelo más fértil sin necesidad de químicos dañinos. La materia orgánica en descomposición conserva la humedad, protege el ecosistema y permite que las raíces de las plantas accedan a todos los minerales que la naturaleza les ofrece. Además, al evitar la quema, se preserva el equilibrio ambiental, reduciendo la contaminación del aire y protegiendo la biodiversidad del suelo.
El llamado es claro: dejemos atrás la práctica de quemar y adoptemos métodos sostenibles que respeten la tierra. Usar el colchón de hojas secas como abono natural no solo mejora la producción agrícola, sino que también asegura que las futuras generaciones puedan disfrutar de suelos fértiles y cosechas abundantes. La tierra es un regalo invaluable que debemos cuidar con responsabilidad y amor.